Cómo reconocer la ósmosis

El principal síntoma: las “ampollas”

Las ampollas son el signo de advertencia más habitual y desde el momento en que se descubren se debe intentar que examine el problema un profesional. Las ampollas pueden variar, desde las pequeñas del tamaño de la cabeza de un alfiler hasta algunas tan grandes como la palma de una mano. La presencia de cualquier fluido tras una

ampolla indica un posible problema. Si el fluido desprende un olor ocre y avinagrado o si tiene tacto grasiento o pegajoso cuando se frotan el pulgar y el índice, la probabilidad de que se produzca ósmosis será muy elevada. Antes de realizar cualquier tratamiento, debe averiguar qué ha causado el problema, le recomendamos que busque asesoramiento profesional.

Algunas ampollas aparecen por razones que no tienen que ver con la ósmosis. A menudo se manifiestan como una erupción de pequeñas ampollas del tamaño de una cabeza de alfiler o una hinchazón (normalmente alrededor de la línea de flotación), o bien en toda la zona de la obra viva.

Estas ampollas son duras y difíciles de romper, y, cuando se rompen, están secas y sin olor. La causa más probable son bolsas de aire. Éste no es un problema serio, pero se deberán comprobar los niveles de humedad del casco antes de iniciar cualquier trabajo.
Otros signos de advertencia que se deben tener en cuenta, son:

Fibras sobresalientes
Algunas veces, estas fibras sobresalen por debajo o a través del gelcoat y pueden producir un “efecto mecha”, en el que el agua pasará al casco por acción capilar.


Grietas cruciformes (en forma de estrella)
Este efecto puede producirse cuando el gelcoat es quebradizo. Estas grietas finas suelen formarse por una flexión grave o por daños provocados por un impacto, permitiendo que el agua se introduzca en el laminado.


Alfilerazos (agujeros del tamaño de un alfiler)
Las burbujas diminutas presentes en el gelcoat reducen su efectividad y favorecen una rápida absorción del agua.


Curación deficiente del gelcoat
Una mezcla incorrecta o una aplicación en condiciones inapropiadas pueden provocar una curación deficiente. Esto genera porosidad, y puede motivar que el agua penetre.